Unir las fuerzas para no dejar a nadie atrás

En el Informe de cooperación para el desarrollo 2018: Unir las fuerzas para no dejar a nadie atrás, hecho por la OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, por sus siglas en inglés), se establece el significado  de la Agenda 2030 y   particularmente se desarrolla y analiza la promesa de lograr ODS – Objetivos de Desarrollo Sostenible –  para todos. Se presta una atención especial al papel único y el valor añadido de la cooperación para el desarrollo y la asistencia oficial para el desarrollo (AOD). “El documento se publica en respuesta a la petición de los miembros del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE, que buscan una mayor claridad sobre la forma de satisfacer dicha promesa.”[1]

“El Informe (…) concede una gran importancia al papel único de la cooperación para el desarrollo como apoyo a los países y la comunidad mundial en el logro de la Agenda 2030. Sin embargo, la cooperación para el desarrollo aplicada hasta ahora no bastará para mantener la promesa colectiva de lograr los ODS para todos, sin dejar a nadie atrás y llegando primero a los más rezagados. Los proveedores deben realizar nuevos esfuerzos deliberados, sistemáticos y coordinados para adaptar sus discursos, prácticas de gestión y financiación a fin de maximizar el impacto individual y colectivo. “[2]

La promesa de no dejar a nadie atrás implica un cambio sustancial en la narrativa sobre el desarrollo sostenible en todos los países: considerar e incluir a las personas que no se benefician del progreso debido a razones políticas, sociales, económicas, ambientales, culturales y estructurales que a menudo se entrecruzan, a través del desarrollo inclusivo, equitativo y sostenible en los países en desarrollo.

La primera parte  del informe proporciona evidencia de por qué no dejar a nadie atrás importa, junto con datos y análisis sobre lo que significa quedarse atrás. Los capítulos se enfocan en ocho temas críticos que deben abordarse para lograr los ODS para todos: acabar con la pobreza extrema en los países más necesitados; abordar la creciente desigualdad de ingresos; abordar la fragilidad; permitir una gobernanza inclusiva; el imperativo de la acción climática; avanzar hacia la igualdad de género y el empoderamiento económico de las mujeres; incluir a los 1.200 millones de jóvenes del mundo; y garantizar que las personas con discapacidad ya no se queden atrás.

La segunda parte investiga no dejar a nadie atrás en la práctica. Los capítulos arrojan luz sobre el impacto potencial de políticas, presupuestos y programas más integrados en todos los sectores y entre los niveles de gobierno para llegar a los más vulnerables. El logro de los ODS para todos se basa en datos y diagnósticos que cuentan a todos y están desagregados por factores como ingresos, sexo y género, geografía, edad y discapacidad. Los sistemas estadísticos nacionales todavía necesitan desarrollar estas capacidades de datos. También es crucial garantizar el entorno propicio adecuado para que la sociedad civil profundice su papel de base en la representación de los marginados. Otras fuerzas locales para la inclusión son las micro, pequeñas y medianas empresas. Estas empresas pueden desempeñar un papel más importante si tienen suficiente acceso a una financiación asequible, una de las áreas en las que la cooperación para el desarrollo puede contribuir.

La tercera parte , que se basa en las respuestas de los miembros del DAC a una encuesta sobre sus políticas y enfoques, analiza formas de avanzar para que las políticas de cooperación para el desarrollo, el financiamiento y la programación sean aptos para el propósito de no dejar a nadie atrás.

La parte final del informe contiene los perfiles de ayuda individual de todos los miembros del DAC, así como otros 13 proveedores que informan a la OCDE de manera suficientemente granular, y financiamiento privado para el desarrollo de dos fundaciones. También incluye estimaciones sobre la financiación del desarrollo para 10 países que actualmente no informan a la OCDE.

A lo largo de los diferentes capítulos hay recomendaciones sorprendentemente consistentes para responder a la promesa en la práctica que rastrea las conexiones vitales entre las políticas, las estrategias de financiamiento y la programación.  Los principios subyacentes para lograr el compromiso de  no dejar a nadie atrás incluyen:

  • universalidad de acceso y beneficios;
  • equidad a través de imparcialidad y justicia;
  • y sustentabilidad para el medioambiente y generaciones futuras.

En cuanto a las estrategias para la implementación de no dejar nadie atrás a través de políticas internacionales, regionales y subnacionales, y de inversión se  incluyen:

  • ser inclusivo a través de enfoques centrados en las personas;
  • basarse en evidencias a través de análisis multidimensionales específicos del contexto, mediciones e indicadores de pobreza, inequidad y bienestar;
  • abrazar la complejidad e intersectorialidad;
  • ser coherente a través de programas integrados;
  • construir resiliencia; y
  • maximizar los vínculos macro-micro.

Si nos focalizamos particularmente en Argentina, podemos ver que Jorge Faurie, Ministro de Relaciones Exteriores y Culto, escribió un apartado que se puede encontrar en el capitulo 13[3] del reporte. Allí el ministro comunica que en su visión, la Segunda Conferencia de Alto Nivel de las Naciones Unidas para la Cooperación Sur-Sur, que celebrará el 40 aniversario del Plan de Buenos Aires de Acción de 1978 (BAPA+40) del año 2019 será una oportunidad única para forjar un nuevo consenso global para el desarrollo  de la cooperación internacional. El ministro expone que es hora de hacer un balance de nuestro progreso, de los resultados de nuestra cooperación internacional y del papel central desempeñado por el BAPA. También es hora de  construir sobre los puntos fuertes de la cooperación Sur-Sur y colaborar mejor para cumplir la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y otros acuerdos internacionales.

Argentina se compromete a facilitar un resultado exitoso que se comprometa a redoblando los esfuerzos de cooperación Sur-Sur y con todos los actores alcanzando un consenso sólido para:

  1. promover el diálogo entre el Sur-Sur y la cooperación tradicional a través, en particular, de la cooperación triangular;
  2. repensar cómo se puede integrar un concepto multidimensional de desarrollo en el sistema de cooperación internacional;
  3. Crear un marco estratégico para promover una cooperación sur-sur y triangular efectiva en ciencia y tecnología. e innovación;
  4. construir alianzas multi-actor;
  5. generar sistemas de datos e información que rastreen y muestren el valor de la cooperación Sur-Sur y triangular De una manera más sistemática.

Si querés ver el informe completo ingresá a la página de la OECD

[1] (summary en español,pag 1) https://read.oecd-ilibrary.org/development/development-co-operation-report-2018/summary/spanish_c1584f8a-es#page1
[2] (summary en español, pag 2) https://read.oecd-ilibrary.org/development/development-co-operation-report-2018/summary/spanish_c1584f8a-es#page2
[3] Capitulo 13: Financiamiento del desarrollo y tendencias políticas.