Ya está disponible el Informe sobre el Estado de la Sociedad Civil 2020

Este año, CIVICUS publicó la novena edición del Informe sobre el Estado de la Sociedad Civil, que realiza anualmente desde 2012. El informe analiza el modo en que los acontecimientos y las tendencias en curso afectan a la Sociedad Civil y cómo ésta última responde a los principales problemas y desafíos del momento.

El 2019, a pesar de traer consigo enormes problemas políticos, económicos y sociales, fue un año en que la acción cívica logró tener un impacto significativo mediante la promoción de cambios progresistas, el reclamo de derechos cívicos y libertades democráticas, políticas económicas más justas y mayor igualdad, la acción en torno a la crisis climática y el impulso de la reforma del sistema internacional. Entre las tácticas que tuvieron éxito se encuentran: la desobediencia civil no violenta, las campañas y labores de incidencia de la Sociedad Civil, el uso creativo de las redes sociales y el trabajo en tribunales y parlamentos.

Una gran ola de protestas estalló en todos los rincones del mundo. Muchas fueron de carácter apartidario; apuntaron contra los gobiernos y líderes en el poder a lo largo de todo el espectro político, y les exigieron que hicieran mayores esfuerzos para satisfacer las necesidades de sus ciudadanos.

Una y otra vez en 2019, la población demostró que quería más y mejor democracia. En varios países donde se han negado las libertades democráticas o las elecciones no han sido libres y justas, las personas salieron a las calles para exigir que sus voces sean escuchadas y sus derechos respetados.

Los esfuerzos para avanzar en la igualdad y desafiar al patriarcado son parte de una imagen más amplia del progreso. La Sociedad Civil trabajó para apoyar a los activistas y exigir los derechos de las mujeres y personas del colectivo LGBTQI +, ofreciendo respuestas interseccionales a las múltiples y superpuestas capas de exclusión que niegan sus derechos. En 2019 ocurrieron una serie de hitos en los que las mujeres lograron visibilidad en varios campos. Las líderes políticas lograron avances modelando diferentes estilos de liderazgo y desafiando la política convencional. Las victorias se lograron a través de combinaciones de acción callejera masiva para exigir visibilidad y reclamar espacios, y años de defensa y acción legal emprendida por la Sociedad Civil. Junto con la participación y el liderazgo en la política institucional, las mujeres estuvieron en primera línea en muchos de los grandes movimientos de protesta que exigieron libertades democráticas y un cambio económico. Un ejemplo es Chile, donde las mujeres presionaron para poner el foco en la paridad de género durante los procesos constitucionales, y también Brasil, donde decenas de miles de mujeres salieron a las calles para denunciar las políticas misóginas y racistas y las que atentaban contra los pueblos indígenas, incluida la intención del gobierno de abrir el territorio indígena a la minería.

En 2019, la injusticia económica fue uno de los principales motores de la acción colectiva. Uno de los aspectos más llamativos de las protestas fue que tuvieron desencadenantes similares: un cambio relativamente pequeño en una política económica o social del gobierno produjo una enorme y enojada respuesta debido al impacto que generó en las personas que ya eran pobres o excluidas, aumentando considerablemente su sensación de inseguridad. Muchas de estas protestas dejaron al descubierto profundas fracturas subyacentes en los sistemas económicos y políticos, y condensaron años de descontento creciente.

En todo el mundo, el movimiento de huelga escolar liderado por jóvenes, así como innumerables movimientos ambientales e indígenas exigieron a los tomadores de decisiones que reconocieran y prestaran atención a la magnitud de la emergencia climática y tomaran medidas para evitar sus peores impactos antes de que fuera demasiado tarde. Una característica destacada de 2019 es el rol central de los jóvenes en los movimientos de promoción del cambio. En contradicción con los estereotipos, encarnaron la voz de la razón, adoptaron el discurso científico y rechazaron la desinformación. Está surgiendo una nueva generación de ciudadanos y ciudadanas que muestra que el poder puede nacer a partir del activismo personal, el compromiso creativo y la coordinación descentralizada.

En 2020, buena parte de la labor cotidiana de la Sociedad Civil se tornó mucho más difícil. Sin embargo, si bien la pandemia está generando profundos impactos, ninguno de los problemas que pone en evidencia es nuevo. La Sociedad Civil continuará movilizándose en torno de los temas claves planteados durante 2019, en respuesta a la pandemia y también luego de que la crisis inmediata haya quedado atrás. En este contexto, el rol de la Sociedad Civil es más vital que nunca. Las OSC, siempre en la primera línea de la respuesta a las crisis, brindaron atención médica, alimentos, refugio y otros bienes básicos a quienes los necesitaran.

De cara al futuro, debemos promover nuevas estrategias para combatir la desinformación y nuevos modelos de liderazgo inclusivo y responsable. A la hora de impulsar la recuperación, será clave tanto reequilibrar el poder y construir lazos de solidaridad entre empleadores y trabajadores, acreedores y deudores, y propietarios e inquilinos, como adoptar un enfoque de derechos humanos y llegar primero a los más desfavorecidos. Debe priorizarse la protección de la biodiversidad, la recuperación ecológica, sobre la base de nuevas propuestas verdes para promover la producción, el consumo y el empleo sostenibles. Las respuestas a la pandemia deben fortalecer y preservar la autonomía de las instituciones internacionales. La Sociedad Civil debe ser involucrada en las discusiones sobre cómo deberían cambiar las instituciones globales y debe permitírsele desempeñar adecuadamente su rol de control. Debemos defender el rol de la Sociedad Civil en la reconstrucción.

Necesitamos una Sociedad Civil dotada de los recursos adecuados, densamente conectada en redes y centrada en la solidaridad mutua más que en la competencia. Podemos y debemos desempeñar plenamente nuestro rol para garantizar una recuperación que no pretenda volver a la normalidad anterior, sino dar un salto adelante, hacia una alternativa mejor.

Para acceder al informe completo, visitar: https://www.civicus.org/index.php/state-of-civil-society-report-2020.