Informe sobre Desarrollo Humano 2019: Desigualdades en el siglo XXI

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentó su Informe Sobre Desarrollo Humano, que estudia la desigualdad de condiciones y posibilidades de desarrollo humano entre países de distinto nivel de desarrollo.

El informe asegura que se han producido avances en todo el mundo en cuanto a la capacidad de las personas de superar las privaciones extremas de necesidades básicas, como el acceso a servicios básicos de educación, salud y tecnología. Sin embargo, persisten las desigualdades en el área de capacidades aumentadas, como educación de calidad en todos los niveles, acceso a Internet y salud de alta calidad, lo que demuestra que quienes están mejor posicionados actualmente lo estarán todavía más en el futuro, perpetuándose la desigualdad.

Los datos ponen en manifiesto que niños de países de bajo desarrollo humano tendrán perspectivas de vida y desarrollo mucho menores al de un niño de países de alto desarrollo humano. Alrededor del 17% de los niños de países con bajo desarrollo habrá muerto antes de los 20 años, mientras que en los países de alto desarrollo esta cifra desciende significativamente a 1%. A su vez, solo el 3% de niños nacidos en el año 2000 en países de bajo desarrollo realizan estudios superiores, mientras que en el caso de los países de alto desarrollo humano esta cifra asciende a 55%.

Como aspecto positivo, es notable el avance en la variable de esperanza de vida al nacer, aunque todavía haya una brecha de 19 años entre países de alto y bajo desarrollo. También se observan diferencias en el nivel de educación de los adultos: el 3,2% de los adultos de países con bajo desarrollo tienen Educación Superior contra un 28,6% en países desarrollados.

En cuanto al acceso a tecnología digital, la tasa de suscripción a telefonía móvil de los países de alto desarrollo (131,6%) es casi de la mitad en países con bajo desarrollo (67%). Adicionalmente, solo un 0,8% de la los habitantes de países de bajo desarrollo tienen banda ancha.

Estos datos reflejan una creciente desigualdad entre países de bajo y alto desarrollo en el acceso a capacidades aumentadas, cada vez mas necesarias debido a la inminencia de la era digital contemporánea y el futuro previsto. Además, situaciones como la pandemia actual ponen de manifiesto lo necesario de la adquisición de nuevas tecnologías y las brechas que se pueden generar entre unos y otros sectores.

Estas desigualdades del desarrollo humano constituyen un obstáculo crucial para hacer realidad la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. No son únicamente disparidades en términos de ingreso y riqueza, sino que condicionarán las expectativas y condiciones de vida de aquellos que vivan hasta el siglo XXII.

A partir de las desigualdades nuevas y documentadas, se proponen cinco mensajes clave para el tratamiento de éstas:

  • Continúan existiendo amplias disparidades en el desarrollo humano, pese a los avances logrados en la reducción de las privaciones extremas.
  • Está surgiendo una nueva generación de desigualdades; se aprecian divergencias en las capacidades aumentadas a pesar de la convergencia en las capacidades básicas.
  • Las desigualdades se acumulan a lo largo de la vida, reflejando a menudo unos profundos desequilibrios de poder.
  • La evaluación de las desigualdades del desarrollo humano —y la respuesta a ellas— exige una revolución en lo que atañe a su medición.
  • Podemos corregir las desigualdades si actuamos ahora, antes de que los desequilibrios en el poder económico se trasladen al terreno político.

Para acceder al informe completo, visitar http://report.hdr.undp.org/.