¿Las compañías están encaminando la charla sobre los ODS?

Los negocios se han convertido en un elemento de discusión en torno a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Pero a diferencia del ejemplo de los años anteriores; con presentaciones de los logros y discursos sobre la voluntad de las compañías de ayudar a resolver los desafíos más urgentes del mundo; la discusión de este año estará teñida de colores más sombríos.

Según una investigación publicada por Duncan Green, Asesor Estratégico de Oxfam, voces cercanas al mundo de los negocios han pedido un llamado a la realidad, en vistas del limitado progreso de los ODS hasta la fecha, y se cuestionan si el compromiso realizado para con los mismos es suficiente.

Los ODS han demostrado ser un marco difícil para las empresas. Al ser amplios, y no establecer expectativas claras para los negocios, las empresas que buscan aspiraciones en torno a los ODS, están atrapadas entre las metas que proponen los mismos; (que además están dirigidos a los gobiernos), y los estándares de sostenibilidad existentes, muchos de ellos, estableciendo una vara muy baja.

En general, lo que se halla en los reportes es alarmante; las compañías no traducen su compromiso de apoyo a los ODS en forma de cambios significativos o ambiciones nuevas. En lugar de desencadenar esfuerzos más ambiciosos, los ODS parecen haber sido hasta ahora en gran medida una herramienta de comunicación.

Además el compromiso de las empresas para con los ODS puede ser difícil de desentrañar, ya que no hay expectativas claras en relación a los negocios, habiendo estos resuelto problemas relevantes a los mismos a través de sus estrategias de sustentabilidad, incluso aunque no las etiqueten como tales.

Analizando el compromiso de las compañías con los ODS.

Mirando la información pública acerca del compromiso de 76 de las compañías más grandes del mundo, para con los ODS, pueden evidenciarse seis temas generales:

1) El compromiso, 2) Cómo se priorizan las áreas comprometidas con los ODS, 3) El nivel de integración de los ODS a las estrategias del negocio, 4) El nivel de ambición respecto de los objetivos de los ODS, 5) El grado de vinculación entre el compromiso de la compañía con los ODS y su compromiso a respetar los derechos humanos y la igualdad, 6) El nivel de transparencia y calidad de sus reportes de la práctica de los ODS.

Desde una mirada local, la Argentina, en el informe “Empresas y Objetivos de Desarrollo Sostenible: Agenda Compartida” elaborado por Rigou Consultores y Tres Mandamientos, arroja datos contrastantemente optimistas; recopilados de su propia muestra de Grandes empresas y Pymes, en conjunto.

Según el estudio, la muestra de empresas encuestadas es mayor al año pasado y este crecimiento evidencia el desembarco de nuevos jugadores corporativos al mundo de la sustentabilidad, en especial, empresas de menor tamaño.

Pero entre las compañías que conocen en mayor medida los Objetivos, encontramos que predominan las de mayor tamaño: el 50% de estas compañías tienen una planta de más de 1.000 empleados y el 26% de entre 250 y 1.000.

Cuando nos adentramos en el perfil de sustentabilidad de las empresas, y en línea con la tendencia que venimos observando, las organizaciones que ya realizaron trabajos concretos de alineación con los ODS están muy desarrolladas en este sentido: la totalidad cuenta con un área de RSE, el 85% presenta reportes de sustentabilidad y el 72% es adherente de Pacto Global. Asimismo, entre quienes están en pleno proceso de alineación, nuevamente nos encontramos con que una gran mayoría cuenta con un área de RSE (93%), mientras que el 54% presenta reportes de sustentabilidad y un porcentaje idéntico adhiere a Pacto Global.

Es importante destacar que gran parte de las organizaciones que tenían la asociación de las metas con los ODS como un potencial a futuro, finalmente lograron concretarla en este periodo (2016-2018), tal como demuestra la comparación entre los estudios de los respectivos años elaborados por la consultora.

En cuanto a los Objetivos más importantes para la Argentina, los tres primeros puestos tienen un lugar muy destacado en relación con los otros. Fin de la Pobreza (ODS 1), Educación de Calidad (ODS 4) y Trabajo Decente y Crecimiento Económico (ODS 8) ocupan el podio con 80%, 76% y 71% respectivamente. Por otra parte, los Objetivos Hambre Cero (ODS 2) y Salud y Bienestar (ODS 3) están en el 4º y 5º puesto, ambos con 36%. Al mirar los Objetivos prioritarios para el país desde la mirada corporativa, queda claro que el eje Personas es el más representado, atacando problemáticas más vinculadas a cuestiones de desarrollo humano. Se trata de la política pública más básica, que es percibida como crítica.

Siguiendo con el análisis, resulta llamativa la baja prioridad que se le otorga a los Objetivos del eje Planeta. En este sentido, tres de los cinco ODS que componen este eje están en los puestos menos representados. De esta forma, mientras que Acción por el Clima (ODS 13), Vida de Ecosistemas Terrestres (ODS 15) y Vida Submarina (ODS 14) son percibidos como los menos relevantes con 12%, 4% y 1% respectivamente, Producción y Consumo Responsables (ODS 12) y Agua Limpia y Saneamiento (ODS 6) se ubican a mitad de tabla, con un 21% y 19% respectivamente.

Esto varía fuertemente de la perspectiva global de los ODS. La investigación de Rigou Consultores y Tres Mandamientos toma a Canadá como ejemplo a contrastar, siendo la lectura de las prioridades para su país sensiblemente distinta a la que se conformó en Argentina. El Objetivo que ocupa el 1º puesto en prioridades tanto para Canadá como para el mundo es la Acción por el Clima (ODS 13). Es seguido por Ciudades y Comunidades Sostenibles (ODS 11), Producción y Consumo Responsable (ODS 12), Igualdad de Género (ODS 5) y Trabajo Decente y Crecimiento Económico (ODS 8).

Al indagar sobre los problemas que se detectan para trabajar con los ODS, encontramos un dato significativo. Mientras que en la edición 2016 el 33% de las compañías señalaba la “falta de consenso al interior de la organización” como la principal barrera, ese número baja al 26% en 2018, ubicando esta dificultad recién en el tercer puesto.

En cuanto a las barreras que siguen existiendo, no contar con “herramientas apropiadas para su implementación” se ubica en el primer lugar con un 31%, marcando un incremento de cinco puntos frente a 2016 y escalando de la tercera a la primera posición. Dentro de las dificultades registradas. La “falta de alianzas con el sector público”, por su parte, subió un punto en comparación con el 2016, ubicándose en el 29% y manteniendo el segundo puesto entre las barreras para la gestión.

El 55% asegura que sumaría “contar con herramientas concretas para la alineación” con la Agenda 2030, reflejando a este tema operativo como un gran pendiente, mientras que el 54% sostiene que se necesitan “políticas y marcos legales que los contemplen”.

En conclusión, la tarea global de sensibilización dio amplios resultados en el sector privado argentino, alcanzando un conocimiento casi absoluto de los ODS y su importancia, a tres años del lanzamiento de esta iniciativa. Esta penetración se observa a lo largo de los distintos perfiles de las empresas, ya sea por tamaño o nivel de evolución en materia de sustentabilidad. Sin embargo, y dadas las características de la muestra, es posible inferir que debe continuar la sensibilización hacia nuevos actores y aspectos del sector empresarial en la ruta hacia el 2030.

El camino a seguir

Con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y 169 objetivos relacionados, existe el riesgo de que las empresas simplemente re-empaquen lo que ya hacen en el envoltorio de los ODS, o se centren en ciertos ODS basados en la facilidad, en lugar del impacto, de esas opciones. Esto no sugiere que las empresas deben abordar todos los objetivos. Más bien, necesitan un proceso basado en principios, que refleje los estándares internacionales, para identificar los ODS a través de los cuales puedan maximizar su contribución.

La Agenda de Desarrollo 2030 planteaba una movilización por parte de las empresas a un nuevo grado que proporcionaría un mayor impulso a los esfuerzos para alinear de manera más fundamental los modelos y estrategias de negocios con el desarrollo sostenible. La evidencia hasta la fecha no parece validar esta esperanza.

En cambio, los hallazgos parecen confirmar una trayectoria más amplia de la agenda de sostenibilidad corporativa, que a lo largo de los años se ha vuelto cada vez más impulsada por la empresa y se ha centrado en un “caso de negocio” estrecho como principal motivador para que las empresas se comprometan con cuestiones de sostenibilidad.

Si este artículo te resultó interesante, visitá la publicación completa de Duncan Green en el Blog de Oxfam y el el informe “Empresas y Objetivos de Desarrollo Sostenible: Agenda Compartida” elaborado por Rigou Consultores y Tres Mandamientos.