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Pensando el futuro de la Sociedad Civil ante el impacto de la pandemia: entrevista a Darren Ward

Desde RACI tuvimos la oportunidad de entrevistar a Darren Ward, cofundador y socio gerente del Direct Impact Group, una consultora internacional independiente, especializada en crear y generar el cambio necesario para maximizar el impacto social. Conversamos acerca de su visión sobre el futuro de la Sociedad Civil ante el impacto de la pandemia.

RACI: En pos de reflexionar sobre la importancia de la planificación estratégica a largo plazo para las Organizaciones de la Sociedad Civil … Frente a estas situaciones inesperadas, como lo es una pandemia, vemos que es importante estar preparados para diferentes escenarios. ¿En este contexto, cómo encontramos el equilibrio entre lo inmediato y lo estratégico?

Darren Ward: La realidad es que no sabemos cómo se desarrollará esta pandemia. Sí sabemos que habrá problemas económicos y de salud, pero qué tan mal se pondrán o si vendrá una segunda ola mundial de nuevos brotes, no lo sabemos. Entonces, la planificación del escenario alrededor de este caso, el caso probable, está pensado para que la organización pueda responder si sucediese el peor de los casos. Las organizaciones, a la hora de administrar sus finanzas, deben buscar a dónde están teniendo el mayor impacto y pensar qué efecto tendría un recorte en el futuro. También hay que saber qué programas de los que se están ejecutando tienen el mayor impacto y mantenerlos activos, haciendo los recortes en aquellos que no lo tienen tanto. He visto a las organizaciones tener inconvenientes con la inversión en sus relaciones con los donantes, y tal vez es un momento difícil ya que el nivel de financiamiento ha bajado drásticamente, pero si mantienen las conversaciones y las relaciones sólidas con los donantes, entonces van a estar en una mejor posición cuando las cosas eventualmente cambien, lo que también es una prioridad para sus donantes.

RACI: Ha hablado sobre cómo las organizaciones pueden maximizar su impacto social. Desde RACI trabajamos para promover una cultura colaborativa y articulamos entre nuestras organizaciones, el gobierno y el sector privado. ¿Cree que esto enriquece el impacto que las organizaciones pueden tener en tiempos de crisis?

DW: Tener a alguien que está haciendo eso es realmente importante. Se han incrementado las colaboraciones dentro de las OSC que trabajan juntas, pero también en todos los sectores. Creo que, si las organizaciones quieren tener un mayor impacto, tendrán que analizar todo el ecosistema en el que trabajan y pensar a dónde encaja su trabajo dentro de la comunidad, buscando otros socios para trabajar y crear realmente un impacto continuo. Las organizaciones tendrán que estar mucho más abiertas a la asociación, una de las claves para salir de esta crisis.

RACI: ¿Qué piensa sobre el papel de los donantes en la crisis? ¿Cree que han actuado de acuerdo a esta?

DW: Muchos lo han hecho, otros no. Pero, en general, lo que escuchamos internacionalmente es que los donantes, ya sean gubernamentales o fundaciones filantrópicas, han habilitado a las organizaciones a que tomen la financiación que originalmente había sido destinada para un proyecto en particular y la utilicen para mantener su organización en marcha y continuar teniendo el mayor impacto posible. Esa libertad de financiación ha sido realmente útil. Las organizaciones deben tener muy claro el impacto que están teniendo y comunicarlo de manera transparente también a los donantes, para mantener la confianza.

RACI: Hoy en día, muchas organizaciones filantrópicas y OSC están cubriendo algunos trabajos tradicionalmente realizados por los gobiernos. ¿Crees que, a largo plazo, algunos roles se modificarán permanentemente?

DW: Posiblemente. Depende de a dónde esté yendo la economía. En muchos países vemos que las OSC están desempeñando el papel de gobierno desde hace mucho tiempo, y no vemos que haya cambiado. Eso ocurre porque no hay una infraestructura estatal que permita financiar esos programas. Se está construyendo, pero es lento. En los mercados emergentes, habrá una presión real sobre la financiación de los gobiernos y las OSC tendrán que intervenir y retomar eso. En algunos casos, la mejora de la atención médica o la educación ha llegado con las OSC del sector privado que se involucraron y construyeron una infraestructura para proporcionar servicios de bajo costo, accesibles para la población. En las economías más desarrolladas, creo que veremos un reemplazo de los servicios a corto plazo, tal vez por parte de las OSC, pero serán los gobiernos los que lo aceleren a largo plazo.

RACI: Pensando sobre el futuro y las lecciones que hemos aprendido, ¿qué pueden llevarse las organizaciones de esta situación?

DW: Creo que hay algunas lecciones. Hemos aprendido que la planificación de la continuidad de la organización es importante y que no se puede dar por sentado ninguna tensión financiera. Debemos pensar en cómo diversificar las fuentes de ingresos, cómo podemos protegerlos de los ciclos bajos tanto como sea posible y qué haríamos si se reduce significativamente una o todas las fuentes de ingresos. Hemos aprendido que podemos trabajar con mucha menos infraestructura a nuestro alrededor, desde casa, virtualmente, sin necesidad de subirse a un avión constantemente. En fin, hemos aprendido que podemos hacer las cosas de manera diferente y creo que cambiará nuestra forma de trabajar. Se acelerará la tendencia de la localización de los programas, es decir de programas que se desarrollen en la comunidad, para la comunidad, para cumplir sus necesidades y luchar por esta. Creo que ahora tenemos que confiar en las organizaciones locales, porque son las que están en el terreno, y asociarnos con ellas como iguales en lugar de imponerles ideales.

 

Para conocer más sobre el trabajo del Direct Impact Group, visitar https://www.direct-impact-group.com/.