Desde RACI publicamos un nuevo artículo en Resilience & Resistance, la serie de blogs de la Charles F. Kettering Foundation:
Narrativas en movimiento: cómo la sociedad civil está redefiniendo su lugar en el mundo
Las narrativas importan más de lo que solemos admitir. Moldean cómo imaginamos a la sociedad civil, qué esperamos de ella, cuánta legitimidad le otorgamos y qué rol cumple en momentos en los que todo —la política, la tecnología, los conflictos, las percepciones públicas— parece acelerarse. Hoy, las narrativas están cambiando a nivel global, regional y nacional, revelando una redefinición colectiva más profunda.
Un giro global más profundo de lo que parece
A nivel global, está ocurriendo algo fundamental: está cambiando la manera en que se describe a la sociedad civil y al desarrollo. Durante décadas, la cooperación internacional se organizó en torno a una lógica vertical y binaria, arraigada en una mentalidad colonial, basada en la idea de que algunos actores “ayudan” y otros “reciben ayuda”. Este marco dio forma al discurso, a las estructuras de financiamiento, a las relaciones institucionales y a las expectativas. Nunca estuvo diseñado para ser equitativo, y sus limitaciones van mucho más allá de la crisis actual.
Hoy, las crisis democráticas, económicas, ambientales y humanitarias se entrelazan y vuelven imposible ignorar la inadecuación de este modelo. Pero es importante ser claros: el sistema no está fallando a causa de la crisis; estaba fallado desde su concepción. El contexto actual simplemente hace más visibles sus problemas estructurales.
Este momento, entonces, es una oportunidad. No para ajustar el modelo antiguo, sino para repensarlo desde cero: cómo funciona, quién decide, quién define el éxito y cómo se comparte la responsabilidad a nivel global. La narrativa dominante se desplaza hacia la interdependencia, una perspectiva en la que todas las sociedades contribuyen, construyen y toman decisiones, y en la que la cercanía con las comunidades, la legitimidad local y la confianza a largo plazo importan más que el poder financiero o el cumplimiento burocrático.
Este cambio también se refleja en el lenguaje. Términos como beneficiarios, que reducen a las personas a receptoras pasivas, están dando paso a palabras como actores, comunidades y socios, que reconocen la agencia, la historia y la identidad colectiva. Así, el lenguaje no es cosmético; ayuda a reorganizar la arquitectura del sistema.
Cambiar las narrativas es un componente clave para una transformación real en torno a la redistribución del poder y para asegurar que las decisiones se tomen más cerca de quienes se ven afectados. También exige que la legitimidad se ancle en la presencia, la coherencia y la experiencia vivida, y no en indicadores externos.
Identidad, disputa y creatividad en las narrativas latinoamericanas
América Latina muestra un escenario donde las narrativas sobre la sociedad civil están atravesadas por tensiones políticas, desigualdades históricas y nuevos actores digitales que compiten por atención y legitimidad.
Una de las dinámicas más fuertes que inciden en el éxito o fracaso de las narrativas es la polarización. En muchos países, la sociedad civil quedó atrapada en un entorno donde cualquier intervención pública se interpreta a través de lentes partidarios rígidos. Para muchas personas, la sospecha forma parte de la vida cotidiana: sospecha sobre el financiamiento, los vínculos políticos y las alianzas internacionales. En este clima, comunicar complejidad o construir confianza pública amplia resulta difícil.
Al mismo tiempo, la región ha visto emerger actores altamente organizados —algunos desde los medios tradicionales, otros profundamente digitales— que construyen sus propias narrativas y compiten por influencia cultural. El debate público ya no se estructura simplemente como “sociedad civil vs. gobierno”, sino como un espacio multifacético donde movimientos, plataformas y redes disputan legitimidad.
La tecnología acelera estas tensiones. Las redes sociales se han convertido en un escenario central donde la desinformación se propaga con rapidez, los estereotipos se refuerzan, las emociones superan a la evidencia y los algoritmos premian la indignación e ignoran los matices.
Estas condiciones empujan a las organizaciones de la sociedad civil no solo a repensar cómo comunicar, sino también a reconsiderar cómo llegar a audiencias diversas sin sacrificar profundidad.
Frente a estos desafíos, emerge una idea poderosa: las narrativas más convincentes en América Latina nacen desde su propio territorio. Surgen de historias cotidianas de comunidades que se organizan, resisten, crean y experimentan:
- mujeres que forman y sostienen comedores barriales
- juventudes que producen su propio contenido digital positivo
- comunidades que desarrollan tecnologías acordes a sus necesidades
- colectivos que defienden derechos desde marcos culturales, históricos y epistemológicos propios
- organizaciones que generan datos y documentación desde el territorio
Nacidas de la experiencia vivida, estas narrativas suelen ser más impactantes que los mensajes formales, diseñados de arriba hacia abajo.
América Latina es hogar de una creatividad narrativa extraordinaria. La región combina herencia cultural, innovación y acción colectiva de maneras que producen nuevas formas de contar historias y de participar. Esta creatividad no solo genera soluciones, sino también sentido.
La mirada argentina
A nivel nacional, Argentina presenta otra capa de este fenómeno global–regional.
La sociedad civil suele oscilar entre dos estereotipos opuestos:
- una imagen idealizada (“personas buenas ayudando a otras”)
- y una imagen de sospecha (“organizaciones politizadas con intereses ocultos”)
Ambas simplifican un trabajo que implica profesionalismo, planificación, análisis de datos, incidencia en políticas públicas, rendición de cuentas y gestión estratégica.
Los medios de comunicación juegan un rol ambivalente. Por un lado, se sienten atraídos por el conflicto y la controversia; por otro, dependen cada vez más de la sociedad civil para acceder a datos confiables, conocimiento territorial y análisis contextual. Esto abre una ventana de oportunidad: la sociedad civil puede convertirse en una referencia confiable en un contexto marcado por una profunda desconfianza institucional.
En el plano digital, las organizaciones enfrentan un entorno que evoluciona rápidamente. Los algoritmos cambian con velocidad, la desinformación circula sin esfuerzo, surgen nuevas plataformas de manera constante y la inteligencia artificial redefine cómo las audiencias se vinculan con la información. Muchos grupos con estrategias digitales sólidas ya dominan la conversación y empujan a la sociedad civil a adaptarse sin perder precisión ni integridad.
La comunicación no es un accesorio: es parte del trabajo institucional. Explicar qué hacen las organizaciones, por qué lo hacen y qué impacto generan fortalece la confianza social, conecta con apoyos y ayuda a contrarrestar estereotipos dañinos.
Conectar los tres niveles
Al observar en conjunto las perspectivas global, regional y nacional, emergen varios aprendizajes compartidos:
- Las narrativas son parte de la disputa por el poder. Influyen en la legitimidad, la confianza pública y la capacidad de incidir en las agendas.
- La sociedad civil debe recuperar su propia historia. No desde la defensiva, sino afirmando con claridad su misión, su evidencia y sus aportes de largo plazo.
- Las voces comunitarias deben estar en el centro. Las narrativas más fuertes nacen desde el territorio, no desde instituciones lejanas.
- La tecnología amplifica, pero no reemplaza el contenido. El mensaje —arraigado, coherente y significativo— sigue siendo esencial.
- La crisis actual abre espacio para la reinvención. El colapso de los viejos modelos habilita una oportunidad poco frecuente para construir un sistema más justo y horizontal.
La sociedad civil atraviesa un momento de reescritura narrativa —un momento cargado de responsabilidad y de posibilidad. El desafío no es inventar algo completamente nuevo, sino reconocer lo que siempre estuvo ahí: comunidades, experiencias compartidas, fuerza colectiva y la capacidad de crear futuros incluso en medio de la incertidumbre.
Resilience & Resistance es una serie de blogs de la Charles F. Kettering Foundation que reúne las reflexiones de referentes y profesionales que trabajan para ampliar y sostener democracias inclusivas en todo el mundo. Conocé más en www.kettering.org

