RACI participó de la 8.ª Conferencia Regional del Día de las Buenas Acciones en Ecuador
Del 19 al 21 de octubre participamos de la 8.ª Conferencia Regional de Líderes Latinoamericanos del Día de las Buenas Acciones (DBA), realizada en Guayaquil, Ecuador. En representación de RACI asistieron Guillermo Correa, director ejecutivo, y Federico Ienco, Director de membresía y operaciones.
El encuentro reunió a más de 80 referentes de 15 países de América Latina y el Caribe, con el objetivo de compartir experiencias, fortalecer los vínculos entre organizaciones y explorar nuevas estrategias para ampliar el alcance de las iniciativas de voluntariado y acción solidaria en la región.
A lo largo de las jornadas se desarrollaron talleres, conversatorios y espacios de intercambio sobre economía popular y solidaria, articulación con gobiernos, construcción de alianzas, comunicación estratégica y medición del impacto social. También se presentaron experiencias de distintos países y se compartieron las proyecciones del movimiento hacia 2027.
Uno de los espacios de la conferencia fue el conversatorio “¿Qué es una noticia de impacto para los medios de comunicación y qué no?”, moderado por Guillermo Correa.
El panel reunió a Alejandra San Martín, de ASM Comunicación (Ecuador); María Belén Torres, de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Jardín Azuayo (Ecuador); y Margie Villagra, de Fundación Construyendo Sonrisas (Costa Rica).
Desde sus experiencias en comunicación, periodismo y trabajo comunitario, las panelistas fueron convocadas a reflexionar sobre uno de los desafíos que enfrentan las organizaciones de la sociedad civil. Cómo comunicar el valor y los resultados de sus iniciativas para que trasciendan sus propios espacios y lleguen a nuevas audiencias.
La conversación se organizó alrededor de una pregunta central – ¿qué convierte una buena acción en una noticia de interés público?
Entre los temas abordados se incluyeron los criterios que utilizan los medios para seleccionar historias, las dificultades que encuentran las organizaciones para conseguir cobertura y la importancia de identificar qué iniciativas resultan verdaderamente relevantes para las comunidades.
Otro de los ejes fue la necesidad de comunicar el impacto más allá de las actividades realizadas. Muchas veces, las organizaciones presentan sus resultados a partir de la cantidad de voluntarios, participantes o acciones desarrolladas. Sin embargo, también resulta fundamental poder mostrar qué transformaciones generan esas iniciativas y cómo contribuyen a mejorar la realidad de las personas y comunidades con las que trabajan.
El conversatorio también propuso reflexionar sobre el lugar de las noticias positivas en la agenda pública, su potencial para generar confianza y participación, y las herramientas que pueden utilizar las organizaciones para fortalecer sus vínculos con los medios, incluso cuando cuentan con recursos limitados para comunicación.
Finalmente, se planteó un desafío transversal. Cómo construir historias que despierten interés sin simplificar las problemáticas sociales ni reducirlas únicamente a sus aspectos más emotivos. Una discusión especialmente relevante para promover una comunicación que reconozca el protagonismo de las comunidades y refleje la complejidad del trabajo social.
Además del espacio dedicado a la comunicación, la conferencia permitió intercambiar experiencias sobre distintas estrategias para fortalecer las iniciativas sociales en América Latina.
La agenda incluyó un taller sobre economía popular y solidaria, espacios de articulación con gobiernos a partir de experiencias de Belice y Granada, herramientas para la presentación de proyectos y sesiones de networking entre representantes de distintos países.
También se trabajó sobre indicadores y presentación de resultados, marketing de contenidos, proyectos dirigidos a poblaciones en situación de vulnerabilidad y experiencias de gestión del Día de las Buenas Acciones en la región.
Estos intercambios permitieron poner en común herramientas, desafíos y aprendizajes de organizaciones que trabajan en contextos diferentes, pero comparten la necesidad de construir alianzas sostenibles, fortalecer la participación ciudadana y dar mayor visibilidad al impacto de sus acciones.
Nuestra participación en esta nueva edición da continuidad al trabajo de articulación que venimos desarrollando junto al movimiento Día de las Buenas Acciones y organizaciones de distintos países de América Latina.
En particular, las conversaciones sobre comunicación e impacto se vinculan con una de las líneas que venimos impulsando desde RACI. La construcción de nuevas narrativas que permitan visibilizar el aporte de la sociedad civil, fortalecer su legitimidad y ampliar el reconocimiento de su trabajo.
Seguiremos promoviendo el intercambio y la articulación con organizaciones de la región, convencidos de que fortalecer los vínculos y visibilizar el trabajo de la sociedad civil es imprescindible para ampliar su impacto.

