El futuro de la cooperación internacional en debate: menos recursos, más preguntas sobre el poder y el liderazgo local
La cooperación internacional para el desarrollo atraviesa uno de los momentos más desafiantes de las últimas décadas. En un escenario marcado por tensiones geopolíticas, reducción de recursos y transformaciones en el orden global, gobiernos, organismos internacionales, organizaciones de la sociedad civil y actores del desarrollo se reunieron en la conferencia sobre el futuro de la cooperación internacional impulsada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
El encuentro puso sobre la mesa una discusión que va mucho más allá del financiamiento. Si bien la disminución de recursos es una preocupación creciente, el debate actual también busca responder preguntas fundamentales sobre cómo debería funcionar el sistema de cooperación en los próximos años.
¿Quién define las prioridades del desarrollo? ¿Cómo se redistribuye el poder en la toma de decisiones? ¿Qué lugar ocupan los actores locales en la definición de soluciones? ¿Cómo construir alianzas más horizontales y equitativas?
Estas preguntas atravesaron gran parte de las conversaciones y reflejan una tendencia cada vez más presente en el sector: la necesidad de avanzar hacia modelos de cooperación liderados localmente, donde las organizaciones, comunidades y actores de cada territorio tengan un rol central en la definición de agendas, estrategias y resultados.
En este marco, durante la conferencia se lanzó un llamado global a la acción para promover una cooperación verdaderamente liderada por actores locales.
La iniciativa propone repensar las dinámicas tradicionales de la ayuda internacional y avanzar hacia modelos donde los actores locales no solo implementen proyectos, sino que también definan prioridades, diseñen soluciones y establezcan qué significa el éxito en sus propios contextos.
El llamado invita a organizaciones, redes e instituciones de todo el mundo a sumarse para:
- Transformar los compromisos en políticas y prácticas concretas.
- Reconocer y fortalecer el conocimiento, la experiencia y el liderazgo local.
- Construir un sistema de cooperación basado en la dignidad, la equidad y la justicia.
Las discusiones se desarrollaron en un contexto especialmente complejo para el financiamiento internacional. Según datos preliminares presentados por la OCDE, los flujos de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) registraron una caída del 23,1% en 2025, pasando de USD 214.600 millones en 2024 a USD 174.300 millones en 2025.
Esta reducción se suma a la caída del 6,1% registrada en 2024 y representa el segundo año consecutivo de retroceso en los recursos destinados a la cooperación internacional.
La disminución estuvo concentrada principalmente en cinco grandes donantes (Alemania, Estados Unidos, Reino Unido, Japón y Francia) que explican el 95,7% de la reducción total. Estados Unidos, por sí solo, representa el 75,1% de la caída registrada.
Además, 26 de los 34 miembros y asociados del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) redujeron sus contribuciones, evidenciando una tendencia generalizada entre los principales proveedores de ayuda.
De confirmarse las proyecciones para 2026, la AOD volvería a disminuir un 5,8%, marcando tres años consecutivos de caída y profundizando la brecha entre los recursos disponibles y los necesarios para avanzar en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
La discusión ya no se limita a cómo movilizar más recursos, sino también a cómo construir una arquitectura de cooperación más inclusiva, sostenible y representativa de las realidades del Sur Global.
En un contexto donde los modelos tradicionales muestran señales de agotamiento, el desafío será definir qué nuevos mecanismos, actores y formas de colaboración permitirán sostener las agendas de desarrollo, fortalecer a la sociedad civil y responder a los desafíos globales de los próximos años.

