Talento y oportunidades: ¿cuánto de nuestro futuro depende de las posibilidades que encontramos en el camino?
¿Hasta dónde podemos llegar con nuestro talento? ¿Cuánto influyen las oportunidades que encontramos en el camino? ¿Y qué sucede con aquellas capacidades que nunca llegan a desarrollarse porque no existen las condiciones para hacerlo?
Estas preguntas atravesaron el tercer episodio de #Buscadores, una conversación conducida por Mariana González Sbarbi y Guillermo Correa que invitó a reflexionar sobre las desigualdades que condicionan nuestras posibilidades de desarrollo, pero también sobre las iniciativas que buscan transformarlas.
A través de sus experiencias al frente de proyectos que combinan innovación e impacto social, Inés Palacios y Clemencia Nicholson compartieron distintas perspectivas sobre cómo generar oportunidades reales y construir modelos capaces de sostenerlas en el tiempo.
Una de las principales reflexiones del episodio fue la necesidad de cuestionar la idea de que el talento y el esfuerzo individual son suficientes para alcanzar nuestras metas.
“Sin oportunidad no hay talento que pueda desplegarse y desarrollarse”, sostuvo Clemencia Nicholson, CEO de Arbusta, al explicar cómo las barreras económicas, educativas y sociales pueden impedir que las personas desarrollen sus capacidades.
Desde hace más de diez años, Arbusta trabaja para identificar talento en jóvenes que suelen quedar fuera de los circuitos tradicionales del mercado laboral, generando oportunidades de empleo y formación en el sector tecnológico.
La experiencia de la empresa demuestra que una primera oportunidad laboral puede transformar una trayectoria. Jóvenes que inicialmente no imaginaban trabajar en tecnología descubren nuevas habilidades, desarrollan confianza en sus capacidades y comienzan a proyectarse hacia otros espacios profesionales.
Según compartió Nicholson, más de 800 jóvenes pasaron por Arbusta durante sus primeros diez años, accediendo a experiencias laborales que les permitieron continuar desarrollándose dentro de la empresa y en otras organizaciones.
En este sentido, generar oportunidades no significa únicamente reconocer el talento existente, sino también crear las condiciones necesarias para que pueda desarrollarse.
Pero las barreras no se limitan al acceso a la educación o al empleo. También están relacionadas con los entornos en los que crecemos, las personas que nos rodean y las posibilidades que aprendemos a considerar alcanzables.
“Uno no puede desear lo que no conoce”, expresó Nicholson al reflexionar sobre cómo las primeras experiencias laborales pueden abrir caminos que antes parecían impensables.
Esta idea también atravesó la intervención de Inés Palacios, quien destacó la importancia de las aspiraciones y las narrativas que influyen en la construcción de nuestras trayectorias.
Desde su experiencia personal y su trabajo en Fundación Chaka, Palacios planteó cómo las desigualdades estructurales también se manifiestan en las representaciones sociales.
Por ejemplo, una mujer indígena o rural puede encontrar modelos de identificación vinculados al cuidado de su comunidad o de la naturaleza, pero no necesariamente verse representada como empresaria, empleadora o líder de un emprendimiento.
“Las narrativas […] cobran un rol principal en lo que uno crece y en lo que uno tiene permitido ser”, señaló Palacios.
En este sentido, las redes, los vínculos, el acompañamiento y los modelos de referencia son fundamentales para ampliar horizontes y desafiar las expectativas que muchas veces condicionan nuestras decisiones.
Otro de los ejes centrales de la conversación fue el papel de la tecnología y, particularmente, de la inteligencia artificial en la generación de oportunidades.
Ambas invitadas coincidieron en que estas herramientas pueden contribuir a reducir barreras, ampliar el acceso a recursos y desarrollar nuevas soluciones, pero también advirtieron sobre sus riesgos.
Nicholson señaló que la inteligencia artificial puede reproducir sesgos y profundizar desigualdades existentes si no se incorpora una mirada crítica sobre su desarrollo e implementación. Por eso, destacó la importancia de mantener el criterio humano en los procesos tecnológicos.
Desde Arbusta, esta perspectiva se refleja en el trabajo de equipos que combinan capacidades humanas y herramientas tecnológicas para entrenar, evaluar y acompañar el funcionamiento de modelos de inteligencia artificial.
Por su parte, Palacios compartió la experiencia de Fundamental, una iniciativa que busca ampliar el acceso de personas latinoamericanas a oportunidades educativas internacionales.
A partir de su experiencia acompañando postulaciones a becas y posgrados en el exterior, desarrolló una herramienta basada en inteligencia artificial que permite orientar a más personas durante esos procesos, reduciendo los costos de acceso al acompañamiento.
Sin embargo, para Palacios, lo fundamental no es la tecnología en sí misma, sino el problema que permite resolver.
“La tecnología es un medio para ese fin”, resumió, destacando la importancia de construir primero una propuesta de impacto que sea efectiva y sostenible.
La conversación dejó así una reflexión compartida. La innovación tecnológica puede ser una herramienta poderosa para ampliar oportunidades, siempre que esté orientada a resolver necesidades reales y acompañada por una perspectiva humana.
Hacia el final del episodio, la conversación abordó otro desafío. Cómo construir iniciativas que generen impacto social y, al mismo tiempo, sean económicamente sostenibles.
Tanto Arbusta como Fundamental muestran experiencias que buscan combinar la generación de oportunidades con modelos de negocio capaces de sostenerse y crecer.
Palacios destacó la necesidad de desarrollar soluciones que no dependan exclusivamente de fuentes externas de financiamiento, sino que puedan dialogar con el mercado, generar ingresos y ampliar su impacto.
En ese sentido, propuso distinguir entre alcanzar a más personas y construir modelos verdaderamente escalables, capaces de replicar sus resultados y sostenerse en el largo plazo.
Nicholson, por su parte, reflexionó sobre la posibilidad de integrar el propósito social con el desarrollo profesional y económico.
“Uno no debería sacrificar la parte económica” por elegir un trabajo orientado a generar impacto, sostuvo, al plantear la importancia de construir espacios laborales que permitan combinar crecimiento personal, retribución económica y compromiso social.
Las experiencias compartidas invitan a repensar las relaciones entre empresas, organizaciones sociales y tecnología, y a explorar modelos que permitan generar valor económico y social de manera simultánea.
Como cierre, las invitadas respondieron una pregunta que atraviesa todos los episodios del podcast – ¿qué las hace seguir siendo buscadoras?
Para Palacios, la respuesta está vinculada con la posibilidad de seguir explorando, arriesgando y desarrollando soluciones frente a problemáticas sociales complejas.
Para Nicholson, se relaciona con la búsqueda de espacios de trabajo que permitan crecer, desafiarse y encontrar un propósito en aquello que hacemos.
Sus experiencias muestran que las oportunidades no solo transforman las trayectorias de quienes las reciben, sino también las de quienes trabajan para generarlas.
Escuchá el episodio completo: https://www.youtube.com/watch?v=u9AJ88NXcYQ

