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IA para el Impacto Social: un espacio para pensar el futuro de la inteligencia artificial en las organizaciones sociales

La inteligencia artificial dejó de ser una tecnología del futuro para convertirse en una herramienta que ya forma parte del trabajo cotidiano de miles de organizaciones de la sociedad civil. Sin embargo, el desafío actual no pasa únicamente por utilizar estas herramientas, sino por hacerlo de manera estratégica, responsable y alineada con la misión de cada organización.

Con ese objetivo, participamos en “IA para el Impacto Social”, un encuentro organizado por Propel con el apoyo de Google.org que reunió a referentes del sector social, tecnológico y filantrópico para reflexionar sobre el potencial de la inteligencia artificial en el fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil.

El evento se desarrolló en la Fundación Navarro Viola y combinó espacios de intercambio, formación y reflexión sobre los desafíos y oportunidades que plantea la incorporación de nuevas tecnologías en el trabajo social. La jornada incluyó el panel “Fortaleciendo el sector social con IA”, el workshop “Lidera con un IA Mindset” y el lanzamiento de la Nonprofit Academy, una iniciativa que busca capacitar a 1.000 organizaciones de Hispanoamérica en el uso estratégico de la inteligencia artificial.

¿Cómo pasar del uso ocasional a una integración estratégica?

Durante el panel, Guillermo Correa, director ejecutivo  de RACI, compartió algunas reflexiones sobre el estado actual de la adopción de inteligencia artificial en las organizaciones sociales argentinas.

Uno de los datos destacados de la conversación fue que más del 76% de las organizaciones ya utiliza herramientas de inteligencia artificial, aunque solo una pequeña proporción ha logrado integrarlas de manera estratégica en sus procesos institucionales. La incorporación de la IA requiere liderazgo institucional, una cultura que fomente la experimentación y el aprendizaje continuo y una mirada crítica sobre el uso de la tecnología. 

Uno de los principales ejes de la conversación fue la necesidad de promover el uso responsable.

Las organizaciones trabajan diariamente con personas, comunidades y problemáticas complejas que requieren sensibilidad, confianza y criterios éticos. En ese sentido, la IA puede convertirse en una herramienta valiosa para reducir tareas administrativas, optimizar procesos y liberar tiempo para actividades de mayor impacto, pero no puede reemplazar los vínculos humanos que constituyen el trabajo social.

La tecnología, coincidieron los participantes, debe entenderse como un complemento que fortalece capacidades humanas y organizacionales, no como un sustituto de ellas.

Otro de los mensajes centrales compartidos por RACI fue la importancia de abordar estos procesos de manera colectiva.

La colaboración forma parte del ADN de la sociedad civil y representa una ventaja estratégica para enfrentar los desafíos que plantea la adopción de nuevas tecnologías. Compartir aprendizajes, intercambiar experiencias y construir conocimiento de manera conjunta permite que más organizaciones puedan aprovechar las oportunidades de la inteligencia artificial de forma segura y efectiva.

La inteligencia artificial seguirá transformando la manera en que las organizaciones diseñan proyectos, gestionan información, movilizan recursos y se vinculan con sus comunidades. Por eso, continuamos promoviendo espacios de capacitación, intercambio y reflexión que permitan incorporar estas herramientas de manera crítica, ética y estratégica, poniendo siempre a las personas y al impacto social en el centro de la innovación.

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