En septiembre del 2015, la Organización de las Naciones Unidas dio inicio a su sesión número 70 realizando un llamamiento a terminar con los conflictos que afectan al mundo y dando pie a la aprobación de la nueva Agenda Global de Desarrollo 2015-2030. La misma apunta a un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia. Hacia el final del encuentro y ante la presencia de los 196 Estados miembros, se confirmaron los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que conforman esa agenda.

Los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) son, al menos en parte, la continuación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Los ODM son ocho propósitos de desarrollo humano fijados en el año 2000 que, los entonces 189 países miembros de la ONU, acordaron seguir hasta el año 2015. Es así que, para darle continuidad a estos objetivos ya establecidos y para realizar las modificaciones necesarias, la ONU y los actuales 196 Estados miembros aprobaron la Agenda de los Objetivos del Desarrollo Sostenible que regirá hasta el 2030.

Entre las principales temáticas que abordan estos nuevos objetivos se encuentran la erradicación de la pobreza y el hambre, la mejora de la salud y la educación, la construcción de ciudades más sostenibles, la lucha contra el cambio climático y la protección de los bosques y océanos.

Si bien la Agenda implica un compromiso común y universal sobre el cual cada país debe actuar, “los Estados tienen soberanía plena sobre su riqueza, recursos y actividad económica y cada uno fijará sus propias metas nacionales apegándose a los ODS”, especifica el texto aprobado por la Asamblea General.

La nueva estrategia regirá los programas de desarrollo mundiales. Al adoptarla, los Estados se comprometieron a movilizar los medios necesarios para su implementación mediante alianzas centradas especialmente en las necesidades de los más pobres y vulnerables.

 

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